La otra sorpresa de Arroyomolinos, en la Sierra de Montánchez

Arroyomolinos celebra estos días sus Fiestas Patronales en honor a San Sebastián. Rafael García-Plata de Osma recopila a inicios del siglo XX un cuento popular muy curioso en relación a la talla del patrón:

En este pueblo tenían un santo tan viejo que decidieron sustituirlo por otro. Encargaron la obra a un carpintero, quien compró un tronco de naranjo e hizo la imagen. El vendedor del naranjo se quedó con un trozo y se hizo un pesebre. Cuando el nuevo santo fue instalado en la ermita, acudió todo el pueblo a verlo, con el mayor fervor…

Allí estaba también el vendedor del tronco, y chocándole aquella religiosidad hacia un santo cuya procedencia le parecía tan humilde, dicen que exclamó:

¡Glorioso san Sebastián,
criado en mi naranjá,
del pesebre de mi burro
eres hermano carná (…)!

Sin embargo, la realidad de la talla del santo, patrón de Arroyomolinos, es bien distinta. Se trata de una de las obras religiosas de mayor importancia en la comarca.

El 20 de febrero de 1551, hace 471 años, se firma el contrato para la creación de esta pieza, según la documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres. Sebastián Sánchez, vecino de Arroyomolinos, encarga la obra a Roque Balduque, el escultor más importante de la escuela sevillana en la segunda mitad del XVI, por la que tuvo que pagar 6.704 maravedíes.

La figura está esculpida en la ronda. Realizada en madera policromada. Representa a San Sebastián de pie, atado al tronco de un árbol y atravesado por cinco flechas.

San Sebastián en Navaconcejo y Piornal

Otro de los puntos de Extremadura donde se venera a San Sebastián es en Piornal. Ahora, un piornaliego, este año por primera vez una mujer, encarna a este personaje. Se viste con un traje reforzado para preservar su seguridad, que consta de un pantalón y camisa blancos del que cuelgan cintas de colores y se cubre la cara con la máscara de ‘ojos de lechuza’, que porta unos cuernos y una melena de crines. Igualmente, lleva un tambor y cachiporra.

Además de cantar canciones populares, celebrar misas y procesiones, el plato fuerte de Jarramplas llega el 20 de enero, cuando tiene lugar la tradicional lluvia de nabos, de patatas y, si es posible, de bolas de nieve.

Por su parte, también el día 20, en pleno Valle del Jerte, Navaconcejo acoge la celebración de San Sebastián con la figura del Taraballo, una especie de reencarnación del diablo. El traje es completamente blanco con botones negros delante. Asimismo, se cubre la cabeza con una caperuza roma o con una careta de Carnaval y en la espalda cuelga un monigote rojo, donde a la altura de los glúteos lleva escrita la palabra ‘Besa’. Asimismo, toca las castañuelas y una chicha de cuero.

El día anterior, durante la madrugada del 19 de enero resuenan en Navaconcejo los tiros y los petardos, que reciben al amanecer con dulces, migas y aguardiente para preparar la voz para cantar la alborada.

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